El impacto de plantas fotovoltáicas en la supervivencia de aves rapaces

Hoy ha aparecido un artículo en La Opinión sobre el tema:

https://www.laopiniondemurcia.es/comunidad/2024/01/05/placas-solares-sentencian-aves-rapaces-96546591.html?utm_source=newsletter&amp%3Butm_medium=email&amp%3Butm_campaign=autonewsletter&amp%3Butm_content=Titulares%20del%20d%C3%ADa&pnespid=WLYnrlNEtCEDlwWM8cuNHElIq0Jl2btx8xhVD7IINJnKA9wDd3s_v8uMOZfcwuOh9xKgtCbz

Ponen de relieve que la ocupación de grandes superficies anteriormente agrícolas implica una pérdida de hábitat de reproducción y alimentación de las aves rapaces, lo que pone en peligro especies como el Águila perdicera y Buho real. Para reducir este efecto, la administración obliga a los promotores a compensar mediante reforestaciones, replantaciones y «establecimiento de terrenos» en los que las aves rapaces puedan campear…

Me pregunto, al respecto, si otro tipo de medidas no podrían ser más eficaces:

  • Obligar a que el vallado pueda ser atravesado sin dificultad por la fauna, como conejos, erizos, zorros…
  • La instalación fotovoltaica no implica necesariamente la eliminación de la flora, que se podría mantener al menos en franjas entre los caminos que permitan el acceso. Un típico monte bajo en la zona no supera normalmente una altura de medio metro, y no tendía un impacto negativo en la producción de la instalación. Y reducirá la generación de polvo, en comparación con terreno desnudo, reduciendo la necesidad de limpieza de las placas, y evitando procesos de erosión.
  • Se habla de terrenos anteriormente agrícolas. Supongo que en su mayoría serán terrenos que desde hace tiempo se han dejado de labrar, y que se han ido ocupando por la flora propia de zonas áridas habitual en la zona.
  • Se menciona la conveniencia de plantar cereales para alimentar la fauna de interés. Por lo que conozco el entorno, poblaciones de conejos y perdices se desarrollan bien en zonas de monte bajo lejos de cultivos de cereales. La flora típica de monte bajo , con plantas que soportan las condiciones reinantes con largos periodos de aridez, da suficiente alimentación a estas especies. Entre la escoba, esparto y otras gramíneas, albaidas, lavateras, malvaceas, helianthemums, romeros, tomillos… encuentran para comer.

Creo que lo más razonable sería conseguir que se mantenga y mejore la flora propia de monte bajo entre las instalaciones fotovoltaicas, y evitar que se destruya en su construcción. Plantar pinos en otro lugar no va a tener un efecto positivo para la supervivencia de las aves.

La presencia de las filas de placas solares puede tener efectos interesantes para el desarrollo de la flora, que se podría estudiar. La precipitación se concentrará en franjas estrechas, debajo del canto inferior de las placas. Por otra parte, la sombra que generan las placas reducirá la evaporación, y generará condiciones que pueden favorecer el asentamiento de plantas distintas a las ahora presentes.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *